Ocio inclusivo: por qué la cultura accesible sigue siendo la excepción (y no debería serlo)

En este momento estás viendo Ocio inclusivo: por qué la cultura accesible sigue siendo la excepción (y no debería serlo)

Llevo mi zapato naranja, mi scooter de movilidad reducida, suficientes años como para tener el ritual del cine memorizado: llamar antes para preguntar si hay asiento reservado para personas con movilidad reducida (PMR) con un hueco real al lado para mi acompañante, esperar que no esté en primera fila, tan pegado a la pantalla que ver la película se convierte en un ejercicio de tortícolis, y comprobar —otra vez— que la información de la web coincide con lo que me voy a encontrar en la sala. A veces coincide. Muchas veces no. Y ese ritual, en el fondo, es la mejor definición de lo lejos que estamos todavía del ocio inclusivo.

Pero llevo tiempo dándole vueltas a algo que va más allá de mi propia experiencia: ¿cómo disfruta del ocio una persona con una discapacidad distinta a la mía? Una persona sorda en un concierto sin subtítulos, ni bucle magnético ni intérprete de lengua de signos. Una persona ciega o con baja visión en una exposición sin audioguía ni recorrido táctil. Alguien neurodivergente en un evento sin espacios de descompresión ni horarios adaptados. La accesibilidad no es una casilla que se marca una vez y ya está: son necesidades distintas, y casi siempre invisibles hasta que a ti te faltan.


¿Qué es exactamente el ocio inclusivo?

El ocio inclusivo es, sencillamente, el ocio pensado para que cualquier persona pueda participar sin depender de la buena voluntad de nadie: sin tener que llamar tres veces, sin tener que llegar antes para «ver si se puede», sin tener que renunciar. No es un servicio extra ni un gesto simbólico: es una condición mínima para que la cultura sea, de verdad, de todos.


Cada discapacidad necesita algo diferente (y eso está bien)

Aquí es donde solemos fallar como sociedad: pensamos la accesibilidad como una rampa y ya está. El modelo social de la discapacidad lo explica mejor: la discapacidad no está en la persona, está en las barreras que pone el entorno. Un concierto sin subtítulos no es accesible para una persona sorda, tenga o no discapacidad auditiva «visible». Una web con la información de accesibilidad escondida o desactualizada no es accesible para nadie, porque genera incertidumbre antes incluso de comprar la entrada.


Esto significa que hacer accesible un evento cultural no es un único gesto: es una suma de decisiones. Butacas reservadas con hueco real para el acompañante. Audiodescripción para quien la necesite. Lengua de signos y subtitulado. Bucle magnético para prótesis auditivas. Recorridos táctiles. E información clara, actualizada y fácil de encontrar antes de comprar la entrada, no cuando ya estás en la puerta.


Ir al cine con movilidad reducida: un reto que no debería serlo

Me lo preguntan mucho: «¿pero el cine no es de los sitios más accesibles?». Y la respuesta corta es: depende. Depende de si la sala tiene asientos PMR de verdad, con hueco para tu acompañante al lado y no separados en extremos distintos de la fila. Depende de si esos asientos están en primera fila o en un lugar desde el que realmente se puede disfrutar de la película. Y depende, sobre todo, de si la información en la web es fiable, porque cuando no lo es, la única forma de saberlo es llamar, esperar, y cruzar los dedos.


Veranos de la Villa: cuando el ocio inclusivo se hace realidad

Por eso me alegra tanto encontrarme con ejemplos que lo hacen bien. Veranos de la Villa, el festival de cultura al aire libre del Ayuntamiento de Madrid, cumple este año su 42ª edición y ha metido la accesibilidad dentro del programa, no como un anexo.

Su ciclo de cine inclusivo se proyecta todos los jueves y sábados a las 20h en Conde Duque, con entrada gratuita, subtitulado, lengua de signos a cargo de Musiversal y bucle magnético. Y antes de cada película hay un coloquio a cargo de profesionales del Colegio Profesional de Terapeutas Ocupacionales de la Comunidad de Madrid (COPTOCAM), que conectan la proyección con temas como la salud mental, la discapacidad, la neurodiversidad o el envejecimiento. Es, además, la primera vez que se organiza en España un ciclo de cine vinculado directamente a la terapia ocupacional.

Pero lo que más me ha gustado, sinceramente, es algo mucho más sencillo: en su web puedes filtrar cualquier evento del festival por necesidad de accesibilidad. Movilidad reducida, audiodescripción, lengua de signos, bucle magnético, subtitulado, mochilas vibratorias, sonido amplificado, paseo escénico. Ocho categorías, disponibles en la ficha de cada actividad, sin tener que llamar ni adivinar.

No hace falta tener 42 años de recorrido para hacerlo así. Hace falta, simplemente, querer hacerlo.

Lo que necesita el ocio inclusivo para ser real

No pido nada extraordinario. Pido lo básico, y creo que deberíamos pedirlo todos, tengamos o no discapacidad:

  • Que la accesibilidad no dependa de la buena voluntad de una persona en taquilla, sino de que esté pensada desde el principio.
  • Que la información de accesibilidad esté en la web, completa y actualizada, no solo si preguntas.
  • Que los asientos reservados tengan hueco real para el acompañante y no estén siempre en el peor sitio de la sala.
  • Que cada tipo de discapacidad tenga su propia respuesta: subtítulos, audiodescripción, lengua de signos, bucle magnético, recorridos sensoriales.

Voy cerrando… que estamos de vacaciones y seguro que quieres hacer tus planes

Cuanto más normalicemos exigir esto, menos «iniciativas pioneras» harán falta, y más eventos accesibles habrá simplemente porque sí, porque es lo mínimo. Mientras tanto, seguiré señalando a quienes lo hacen bien —como este ciclo de cine— porque mostrar lo que funciona también es una forma de exigir que se generalice.

Si vas a Madrid este verano y te apetece un plan de cine distinto, tienes toda la info del ciclo inclusivo y del filtro de accesibilidad en veranosdelavilla.com. o un resumen de cómo encontrarlo aquí. Y si quieres seguir hablando de ocio inclusivo, accesibilidad y de vivir con discapacidad sin paternalismo ni dramas, ya sabes dónde encontrarme.
Sígueme como La Chica del Zapato Naranja para más contenido sobre accesibilidad y discapacidad sin filtros, escúchame todos los miércoles en Onda Cero Aragón en el programa Más de Uno Zaragoza y no te pierdas tampoco a Zaragoza Accesible: distintos altavoces, una misma lucha por una cultura y una ciudad pensadas para todos.