
Ocio inclusivo: por qué la cultura accesible sigue siendo la excepción (y no debería serlo)
Llevo mi zapato naranja, mi scooter de movilidad reducida, suficientes años como para tener el ritual del cine memorizado: llamar antes para preguntar si hay asiento reservado para personas con movilidad reducida (PMR) con un hueco real al lado para mi acompañante, esperar que no esté en primera fila, tan