Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el programa Conexión Aragón de Aragón TV. Una experiencia que me permitió hablar, desde mi voz y mi zapato naranja, de lo que significa vivir —y comunicar— la accesibilidad real. Esa que no aparece en los discursos institucionales, pero que sentimos en cada bordillo sin rampa, en cada video sin subtítulos, en cada entrada que no se puede comprar online.
Durante la entrevista, compartí cómo nació La Chica del Zapato Naranja, y por qué decidí contar mi vida en silla de ruedas sin filtros, con humor, con rabia a veces, pero siempre con la convicción de que lo que no se cuenta, no existe. Lo cotidiano también es político, y visibilizar lo que muchas personas vivimos cada día es una forma de generar conciencia colectiva.
Una parte importante de la conversación giró en torno a la película Sorda, de Eva Libertad. Una obra que me removió profundamente por su honestidad y su valentía. Eva, la directora, apostó por subtitular la película de forma íntegra, sin concesiones, porque la accesibilidad no podía quedarse fuera de una historia que precisamente habla de exclusión. Sin embargo, en Zaragoza se proyectó en una sala no accesible, sin anunciarse visiblemente, y con los subtítulos prácticamente ilegibles desde la primera fila. Una contradicción que no hace sino evidenciar cuánto nos queda por hacer.
También salió a colación el fenómeno Bad Bunny. 400.000 entradas vendidas en cuestión de horas… salvo las reservadas para personas con movilidad reducida. ¿Por qué? Quizá porque hay que llamar por teléfono en lugar de hacer un clic. O porque solo puedes ir con un acompañante, y no con tu grupo de amigos. O porque las ubicaciones que te ofrecen no están a la altura —ni en calidad, ni en emoción— de las demás. La accesibilidad en los conciertos sigue siendo un tema pendiente. No queremos privilegios, solo igualdad de condiciones para disfrutar.
Y aunque no estuvo físicamente en plató, también participó por videollamada Serafín Zubiri, a quien admiro desde hace años. Poder compartir programa con él fue un regalo. Escucharle hablar sobre su experiencia en Eurovisión y cómo ha vivido su trayectoria profesional como persona ciega fue inspirador. Porque la accesibilidad también es cultura, también es música, también es televisión.
Gracias a Aragón TV por darme un espacio para hablar, pero sobre todo, por darme tiempo para explicar. Por dejarme contar desde lo personal, lo que en realidad es colectivo.
Porque la accesibilidad no es un favor. Es un derecho. Y también se comunica.
Os dejo el video:
🧡 Gracias por escucharme.