Hay noticias que duelen. Esta vez ha sido la agresión a un alumno con parálisis cerebral en un instituto de Cantabria la que nos ha devuelto una realidad que no deberíamos olvidar nunca: el acoso escolar que sufren los niños y niñas con discapacidad. Según un estudio de Fundación ONCE y Cermi, 8 de cada 10 estudiantes con discapacidad lo padecen. Sí, 8 de cada 10.
Hoy quiero compartir y hacer mío el artículo publicado por El Periódico de Aragón el 6 de abril, firmado desde Plena Inclusión Aragón, porque pone el foco donde más duele pero también donde más falta hace: en la educación, en la prevención, en la empatía… y en el cambio de mirada.
Porque sí, estamos muy acostumbrados a que sean las víctimas quienes tienen que marcharse del colegio o del instituto, como si no tuvieran ya suficiente con lo vivido. Pero esta vez, gracias a la reacción del resto del alumnado que mostró su apoyo al agredido, fueron los acosadores quienes tuvieron que cambiar de centro. Y ojalá ese gesto se convierta en ejemplo.
El impacto del acoso escolar no se borra al salir del aula: deja huellas profundas que van desde el miedo y la ansiedad hasta la depresión o, en los casos más graves, el suicidio. Pero también daña a los agresores, que aprenden a maltratar y a normalizar la violencia, y a los testigos, que muchas veces callan por miedo a ser los siguientes. No es un tema entre dos: nos implica a todos.
Desde mi experiencia, sé lo importante que es que la diversidad deje de verse como un problema y empiece a entenderse como lo que es: un valor que enriquece. No podemos permitir que la diferencia siga siendo motivo de exclusión en nuestras aulas.
Por eso aplaudo el trabajo de asociaciones como Plena Inclusión, que además de formar a profesionales, han capacitado a personas con discapacidad para convertirse en referentes y en apoyo para quienes hoy están pasando por lo mismo. Porque la educación inclusiva no es un extra, es la base de una sociedad que se construye desde la igualdad, el respeto y la convivencia.
La escuela debe ser un lugar seguro, donde aprender a convivir con quien no es igual a ti. Y ojalá llegue el día en que no tengamos que seguir repitiendo lo obvio: que nadie merece ser acosado por ser diferente.
📰 Puedes leer el artículo completo en El Periódico de Aragón aquí:
https://www.elperiodicodearagon.com/opinion/2025/04/06/bullying-discapacidad-binomio-romper-116095025.html