Bad Bunny arrasa… ¿menos entre el público con discapacidad?

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Bad Bunny arrasa… ¿menos entre el público con discapacidad?

Más de 400.000 entradas vendidas en cuestión de horas. Conciertos agotados. Histeria colectiva. Pero en medio de este fenómeno musical, hay algo que chirría: las entradas para personas con movilidad reducida siguen disponibles. ¿Accesibilidad o accesibilidad a medias?

El huracán Bad Bunny

Bad Bunny lo ha vuelto a hacer. Su gira Most Wanted Tou ha desatado un vendaval de ventas:12 conciertos en España y más de 400.000 entradas vendidas en tiempo récord. Las fechas en Madrid y Barcelona volaron prácticamente en cuestión de horas. En reventa, ya se especula con precios que superan los 600 euros. Sí, perreo hasta el piso… pero no para todos.

Las entradas que no se agotan

Y aquí viene la curiosidad: mientras el resto de entradas desaparecían más rápido que el wifi en un festival, las entradas para personas con movilidad reducida seguían disponibles días después.

Tras ver que la compra online no era posible, Marta –más conocida como La Chica del Zapato Naranja– decidió hacer lo que se exige para conseguir estas entradas: llamar por teléfono. Nada de clicks rápidos ni colas digitales. “Lo primero que me dijeron fue: ‘recuerda que estas entradas son solo para personas en silla de ruedas’, explica. Así, sin matices.

Y no es solo que tengas que llamar. Es que, tras días de venta, quedaban entradas para personas con movilidad reducida en 10 de los 12 conciertos en España. ¿Cómo puede ser que justo esas no se vendan?

¿Dónde nos sientan?

Hablemos de ubicaciones. En el Cívitas Metropolitano(Madrid), las plazas para movilidad reducida están en la zona de numeración 200, delante de los palcos, con entradas que ahora mismo se venden por 369,50 €, las de movilidad reducida 141,00 euros. Una zona intermedia, pero nada cerca del escenario. En el Estadio Olímpico de Barcelona, el misterio es aún mayor: en la web de venta ni siquiera aparece dónde están las ubicaciones reservadas. Solo si buceas en la web del estadio, descubres que están… arriba del todo.

¿Por qué no se venden estas entradas?

Aquí van algunas preguntas que nos deja esta situación:

* ¿Será porque no se pueden comprar online y hay que llamar a un número de teléfono como si estuviéramos en 2003?

* ¿Será porque la ubicación deja bastante que desear en comparación con los precios?

* ¿O será porque las personas con movilidad reducida, como cualquier otra, también queremos ir con sus amigos, y en esas zonas solo se permite un acompañante por persona en silla de ruedas?

Y aún más preguntas: ¿qué pasa con quienes tienen otro tipo de discapacidad?

Una persona con discapacidad visual, por ejemplo, quizá no se atreva a estar en pista por miedo a empujones, y tampoco puede ir a la zona de movilidad reducida… porque no va en silla de ruedas. ¿Entonces? ¿Dónde va?

Conclusión: ¿accesibilidad real o parche?

Bad Bunny ha vendido todo. Todo… menos las entradas para un público que también tiene derecho a disfrutar de un concierto como cualquier otro. Un público que no quiere privilegios, solo opciones reales, información clara, y sobre todo: accesibilidad sin barreras (ni telefónicas ni arquitectónicas).

Porque la música no debería excluir a nadie.

Y bailar —aunque sea sentado— también debería ser parte del show.

Podéis oir el audio completo aquí.