Este verano empieza con buenas noticias en las piscinas municipales de Zaragoza. Desde esta semana, ya podemos entrar al vaso con gafas graduadas o de sol, siempre que vayan bien sujetas con una cuerdecita… y no nos metamos con ellas bajo el agua.
Hasta ahora, la normativa no lo permitía porque existía el riesgo de que se cayeran al fondo y causaran algún accidente. Pero el Ayuntamiento ha decidido actualizarla para hacerla más razonable, proteger nuestros ojos y facilitar el baño a quienes necesitamos gafas, ya sea por vista o por fotosensibilidad.
Hasta hace nada, si necesitabas llevar gafas de sol por motivos médicos, tenías que presentar un informe y renovarlo cada año. Un trámite innecesario que complicaba la vida a muchas personas y también saturaba las consultas médicas. Ahora, por fin, no hace falta.
Las gafas de sol se reconocen al mismo nivel que las gafas de ver. Eso sí: sigue estando prohibido sumergirse con ellas, por precaución. Y tiene sentido.
Si queréis consultar todas las normas, no solo sobre gafas, sino también sobre hinchables, camisetas, horarios especiales… están todas publicadas en la web del Ayuntamiento.
Una actualización que aplaudo. Porque la accesibilidad también pasa por estas cosas: decisiones que, aunque parezcan pequeñas, marcan la diferencia para muchas personas.
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