En mi última intervención en la radio hablamos de algo que, por desgracia, es más habitual de lo que debería: las soluciones de pega en accesibilidad. Es decir, esas actuaciones que pretenden cumplir con la normativa o quedar bien de cara a la galería, pero que en la práctica no solucionan nada e incluso generan más obstáculos.
Por ejemplo, rampas imposibles de usar por su pendiente, salvascaleras demasiado estrechos para muchos modelos de sillas o scooters, o rampas colocadas de forma que luego no puedes ni abrir la puerta de entrada. También baños o probadores accesibles que se usan como almacén. Todo esto me lo encuentro más veces de las que os podéis imaginar, y la sensación de frustración es enorme.
Lo más preocupante es que muchas veces estas soluciones están puestas con buena intención, pero sin haber consultado a nadie que tenga experiencia real en moverse por la ciudad con una discapacidad. ¿Tan difícil es preguntar antes de hacer? Las entidades especializadas estamos aquí para ayudar. Desde asociaciones de personas con discapacidad física, hasta la ONCE o asociaciones de personas sordas: todos podemos aportar para que las soluciones sean reales y útiles.
Y por favor, no más códigos QR como única solución de accesibilidad para personas ciegas. Si tu carta o tu información no es leíble por lectores de pantalla, no es accesible.
Dentro de poco, pondremos herramientas al alcance de todos para que consultar y hacer bien las cosas sea más sencillo. Mientras tanto, no dudéis en escribirme y compartir esos «postureos de la accesibilidad» que os vais encontrando. ¡A ver si conseguimos entre todos que dejen de repetirse!